1977

Uruguay: una escritora fotografía otro ovni «invisible»

Es posible que algunos hipercríticos y recelosos piensen que estas coincidencias en los casos de los llamados ovnis «invisibles» son cosa de los investigadores...

Nada más lejos de la realidad.

Como no lo es este nuevo suceso, registrado en Uruguay en julio de 1977.

Me limitaré -por aquello de la «asepsia» informativa- a lo relatado en su día por el investigador Marcelo Eduardo Pichel:

En la República Oriental del Uruguay se sucedieron dos casos singulares que originaron una polémica entre los estudiosos del fenómeno ovni. Se trata de la constatación de la existencia de platillos voladores «invisibles» para el ojo humano, cuyo paso sólo puede ser registrado por una cámara fotográfica.

El primero de ellos transcurrió en junio de 1977, cuando una fotógrafa aficionada, la escritora Alicia Volonte de Zito, tomaba fotos de un pequeño bosque de las afueras de Montevideo, la capital uruguaya.

El segundo caso de ovni «invisible» se produjo meses más tarde, en febrero de 1978.

¿Una broma?

Las primeras informaciones en relación al primer ovni «invisible» de Uruguay aparecieron el 13 de julio de ese mismo año de 1977. En ellas fue destacada una fotografía «tomada por una persona que recién descubrió el ovni cuando reveló su película».

«La toma había sido obra de la escribana [escritora] Alicia Volonte, fotógrafa aficionada a los paisajes de su país, quien obtuvo la imagen en un pequeño bosque ubicado a las afueras de Montevideo. En ese paraje, donde no advirtió ninguna circunstancia que pudiera parecerle anormal. De Zito efectuó varias fotografías similares, pero sólo en la primera apareció el objeto no identificado, en forma de globo aerostático o de cigarro habano, según sea visualizado de cerca o de lejos.»

Según sus propias palabras, Alicia se llevó una gran sorpresa cuando retiró los negativos y copias del laboratorio. Su primera reacción le hizo sospechar que «todo había sido una broma». Y regresó al laboratorio.

El encargado, por supuesto, quedó tan asombrado como la propietaria de los clichés. Y se ofreció a realiza un control que terminó confirmando que ni el negativo ni las copias habían sido retocados o manipulados. Aquello corroboraba la autenticidad de dichos negativos.

«Como no estaba completamente segura -relató la escritora-, llevé las fotos a un amigo de mi familia que trabaja en el diario La Mañana. Dos días después me citó y me comunicó que no había encontrado truco alguno. Al mismo tiempo solicitó mi autorización para publicar aquel documento en su periódico.»

Sin embargo, pese a su predisposición para sacar a la luz pública la información, la autora de la fotografía no accedió a un diálogo, ni tampoco a que le fuera sacado un retrato. Alicia explicó a periodistas e investigadores que lo comprendieran, «puesto que no buscaba publicidad».

Ocho fotografías

Pichel cuenta que la escritora uruguaya había hecho un total de ocho imágenes del bosquecillo. De éstas, dos quedaron veladas y sólo una registró al ovni.

Alicia Volonte de Zito había utilizado una cámara Mamiya de 35 milímetros con enfoque reflex y fotómetro incorporado a través del objetivo. La película fue una Kodak Plus X (Pan), aunque no pudo precisar con exactitud la velocidad y el diafragma. No obstante, y recordando las condiciones de aquel día, estimí que pudo abrir el diafragma a un «6», situando la velocidad en 1/250 de segundo.

Poco días más tarde, la escritora terminó por desechar las escasas dudas que le quedaban, cuando el director del Centro de Investigaciones Espaciales de Uruguay, ingeniero Carlos Pérez Lavagnini, tras los estudios de rigor del negativo, puntualizó que «todo indicaba que, si no era posible establecer el origen humano de aquel objeto, estábamos sin duda alguna ante la mejor fotografía de un ovni que jamás se haya obtenido en el Uruguay, Y digo esto porque hemos concretado todas las experiencias e investigaciones necesarias para poder determinar, con toda seguridad, que esta foto es auténtica; mejor dicho, absolutamente normal y que no fue tratada, ni retocada, ni trucada».

Al hacer referencia que el objeto había aparecido solamente en la primera de la serie de ocho tomas, puntualizó que «muy posiblemente el ovni continuó su marcha o de alguna manera pudo notar que estaba siendo fotografiado».

Destacó, además, la semejanza del objeto no identificado con otro,  visto en pleno vuelo a principios del año en curso, tambien en los alrededores de Montevideo, lo que le permitió concluir que, en términos generales, la mayoría de los ovnis avistados en los últimos tres años en Uruguay tenían forma de huso o de cigarro puro (habano),

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