1977

Zaragoza: sobre los montes de Zuera

El 18 de marzo de 1977, entre las 22.50 y las 23 horas, un grupo entusiasta de Zaragoza -miembros de la Sociedad Cultural ARACYSE (Asociación Regional de Amigos del Cosmos y Sucesos Extraños)- hizo una fotografía en verdad enigmática. El hecho tuvo lugar sobre los extensos pinares de Zuera, a escasa distancia de la capital zaragozana.

La imagen fue publicada el 5 de abril de ese mismo año en la prensa aragonesa. El rotativo Aragón-Exprés, que difundió la noticia con gran alarde tipográfico, decía sobre el particular:

«...Un grupo de personas de ARACYSE salieron a "cazar" ovnis, porque se trataba de unas fechas propicias para el avistamiento de estos objetos. Así lo había difundido el programa "Más Allá", de TVE. Y allá que nos fuimos con ellos hasta los montes de Zuera, concretamente al término de la Palomera, que por carretera está en la ruta que conduce a Castejón de Valdejasa...

»Pues bien, resulta que la constancia de estas personas de ARACYSE ha dado sus frutos pues un grupo de investigación de esta sociedad captó con sus cámaras el objeto que ofrecemos en la fotografía. ¿Se trata de un ovni? Nadie lo sabe. Nosotros lo único que podemos afirmar es que la foto no está trucada, pues hemos tenido en nuestras manos el cliché.»

Junto a dicha fotografía, la entonces presidenta de la sociedad, Elena Berrozpe, envió una carta en la que, entre otras cosas, decía:

«La panorámica del Universo infinito espera a que el hombre la recorra y es un horizonte tentador y apasionante. Pero, si bien lo técnico se ha desarrollado de modo insospechado, el conocimiento paralelo en la esfera mental ha sido algo escaso. El ser humano sigue sin tener respuestas a muchos de los enigmas que todavía persisten. Hay muchos misterios que siguen sin aclarar.»

Las palabras de Elena Berrozpe me parecen sencillamente transparentes. Ahí, posiblemente, se encierra la «clave» de nuestras desdichas y problemas: en el desajuste y el desequilibrio entre la tecnología y el desarrollo espiritual del ser humano.

Si no podemos comprender nuestras propias angustias y limitaciones, ¿cómo asimilar entonces la existencia de otros seres cuya espiritualidad está posiblemente tan crecida y madura como su ciencia y tecnología?

 

© www.jjbenitez.com